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Radiografía de la España Vacía

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Jose luis Marin

Desde el año 2000, el 63% de los municipios ha perdido habitantes. Mientras, la población del país ha crecido en cerca de 6,2 millones de personas

26 DE NOVIEMBRE DE 2019

Durante los últimos veinte años, entre un 84% y un 89% de los municipios  de Asturias, Castilla y León y Extremadura ha perdido población. Las tres regiones son el caso más extremo y significativo del mal demográfico que atraviesa España desde hace varios lustros: la despoblación. Pero estos no son, desgraciadamente, los únicos lugares donde ha ocurrido esto. Según datos del INE, hasta un 63% de las localidades que hay en España ha visto cómo descendía su número de habitantes desde el cambio de milenio.

Para agravar esta situación, la pérdida de población en casi dos tercios de los cerca de 8.100 municipios que existen en el país ha sucedido en un contexto de crecimiento demográfico a nivel nacional, lo que sin duda sugiere que el fenómeno de la España vacía se encuentra atravesado de forma integral por un fuerte componente migratorio. Concretamente, de las zonas rurales a las urbanas. Tanto es así que a finales de 2018 vivían en el país 6,2 millones de personas más de las que lo hacían allá por el año 2000.

Para algunas localidades, la situación es absolutamente dramática. Desde el año 2000, en casi un tercio de los municipios donde se ha perdido población el descenso ha sido superior al 25%. Por otro lado, y según datos del INE analizados por la agencia de comunicación Stratego, el número de municipios del país que tienen menos de cien habitantes ha crecido un 46% durante el mismo periodo.

En el extremo contrario, aparecen también otros actores clásicos de los flujos migratorios internos del país: en Madrid y Baleares, menos de un 6% de las localidades han perdido población. En Murcia el porcentaje de municipios donde ha descendido el padrón no llega al 14%, mientras que en País Vasco, Canarias y Cataluña no supera el 28%.

Así queda demostrado cuando se comprueba que, en términos totales, apenas han sido tres las Comunidades Autónomas que han perdido población durante los últimos 20 años. Al mismo tiempo, y mientras el 63% de los municipios del país han visto como descendía su censo, encontramos solo 15 provincias –menos de un tercio del total– donde se pueden contar menos habitantes que en año 2000, y en ninguna de ellas se ha registrado un descenso de población superior al 15%. Es decir, el vaciado está siendo mucho más acelerado a nivel rural que si se tienen en cuenta otras divisiones administrativas más amplias.

Esto no significa que la España urbana de las provincias se haya librado del espectro de la despoblación y que no atraviese sus propios problemas demográficos. Ejemplo de ello es la pérdida de población joven y cualificada que las ciudades del interior y el norte del país ha vivido en los últimos años. En muchos casos, de forma aún más acelerada que en propio ámbito rural.

En este caso, las cifras vuelven a apuntar a los mismos protagonistas. Según un estudio del Centre d’Estudis Demogràfics de la Universidad Autónoma de Barcelona, entre 2012 y 2017 las capitales de provincia de Castilla y León registraron un  saldo negativo de migración joven del 13,4%, frente al descenso del 9,63% que se vivió en las zonas rurales de la región. Otros lugares donde se ha podido ver una tendencia similar han sido Castilla-La Mancha, Asturias, Cantabria, Andalucía y Galicia.

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