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Altermundismo. Emergencias y Alternativas.

Foro: Activista de Hong Kong manifestando contra la Organización Mundial del Comercio en el año 2005.

«2024: OTRO MUNDO ES NECESARIO AHORA, ¿ESTARÁ LA  HUMANIDAD A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS?»

Francisco Morote Costa.

Emergencia ecológica:

A cortísimo plazo, aceleración de la transición energética: de los combustibles fósiles y la energía atómica a las energías alternativas. De lo contrario, con el calentamiento global, el cambio climático, fuera de control, será catastrófico.

En definitiva, la naturaleza ha gritado basta, pero una parte poderosa aunque minoritaria de la sociedad, el 1% de ella que está concentrando la mayor parte de la riqueza mundial en sus manos, ha decidido desoír el grito de la naturaleza. Todos, incluidos los negacionistas, pagaremos un precio muy alto por ignorarlo.

Emergencia social:

Urge la desaceleración-corrección de las intolerables desigualdades sociales, con riqueza extrema, por un lado y pobreza extrema, por el otro. Como señala la ONG Oxfam Internacional:

El 1 % más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020 a nivel global (valorada en 42 billones de dólares), casi el doble que el 99 % restante de la humanidad, revela hoy un nuevo informe de Oxfam. Durante la última década, el 1 % más rico ha capturado alrededor del 50 % de la nueva riqueza.

 «Mientras la gente corriente hace sacrificios diarios en lo esencial como los alimentos, los súper ricos han superado incluso sus sueños más osados. Tras solo dos años, la presente década ya se perfila como la mejor hasta la fecha para los milmillonarios: una década dorada de bonanza económica para los más ricos del mundo», afirma Gabriela Bucher, directora ejecutiva de Oxfam Internacional.

«Aplicar mayores impuestos a los súper ricos y a las grandes empresas es una puerta de salida a las múltiples crisis a las que nos enfrentamos actualmente. Es hora de derribar el mito de que los recortes fiscales para los más ricos terminarán de alguna manera beneficiando al resto. Cuarenta años de rebajas fiscales para los súper ricos han demostrado que las oleadas de privilegios solo terminan por beneficiarles a ellos.”. https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/el-1-mas-rico-acumula-casi-el-doble-de-riqueza-que-el-resto-de-la-poblacion-mundial-en#:~:text=Entre%20diciembre%20de%202019%20y,restante%20de%20la%20poblaci%C3%B3n%20mundial.

En suma, para redistribuir la riqueza y terminar de una vez con la pobreza, lacra injustificable de nuestro tiempo, se impone llevar a cabo una política de justicia fiscal antineoliberal y altermundista, un Nuevo Orden Fiscal Internacional (NOFI) resulta imprescindible.

Emergencia geopolítica.

El caduco mundo unipolar estadounidense se resiste a morir, el nuevo mundo multipolar, estadounidense pero, también, ruso, chino, indio, etcétera, se empieza a configurar. El riesgo de un mundo dividido de nuevo en bloques político-militares antagónicos es real. Por un lado Estados Unidos+Reino Unido+la Unión Europea=OTAN; por el otro Rusia, China, etcétera, que por ahora no han cometido el error de formar un bloque político-militar antagónico a la OTAN, como con toda seguridad le hubiera gustado que sucediera al complejo militar-industrial y a los dirigentes más belicistas de los Estados Unidos. De momento estamos ante una nueva Guerra fría de Estados Unidos y la mayor parte de los estados europeos contra Rusia que ha dado lugar a una Guerra convencional en Ucrania. En cuanto a la Guerra fría de Estados Unidos contra China no ha devenido aún en una Guerra convencional, pero Taiwán podría ser el detonante.

La lucha por los recursos naturales es, como siempre, la causa de los choques entre las grandes potencias. Aún hoy Occidente, es decir, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, pretende mantener el orden neocolonial mundial surgido tras la descolonización, después de la Segunda Guerra Mundial, propósito contra el que se rebelan cada vez más países, víctimas del neocolonialismo, de Asia, América Latina e, incluso, África. Pero, además, potencias como Rusia, China, ex semicolonia, y la misma India, excolonia, ponen en cuestión el orden económico internacional neocolonial, que solo beneficia a Occidente y proponen, a través de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y sus ampliaciones, un nuevo orden económico internacional más igualitario y, por lo tanto, más justo.

En ese forcejeo entre Occidente, por un lado, y los países que luchan por su desneocolonización y los BRICS y sus ampliaciones, por el otro, puede transcurrir una buena parte de la primera mitad del siglo XXI.

Por otra parte, dentro del orden neocolonial vigente en buena parte del mundo, la migración Sur-Norte – América Latina-Estados Unidos y África-Europa-, continuará por el tiempo que no se produzca la desneocolonización.

Un mundo multipolar parece tomar el relevo del mundo unipolar de la Pax Americana. El empeño de Estados Unidos por seguir liderando el mundo es un riesgo que no se puede minimizar. Desde la ONU y desde la sociedad civil internacional que anhela la paz habría que frenar el ardor guerrero del Tío Sam y de la OTAN y reprobar las Guerras frías entre superpotencias, guerras que pueden acaban convirtiéndose, como hemos visto en Ucrania, en Guerras convencionales. Un movimiento pacifista mundial es nuevamente necesario. Su tarea sería sobre todo desautorizar la insensatez de los  bloques político-militares y exigir a la ONU y a los gobiernos de las  superpotencias la globalización de la paz. Las relaciones económicas justas, es decir, en pie de igualdad, entre todos los estados, en suma, el establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) respetuoso, es el mejor camino para soslayar la senda de la hostilidad y la confrontación que abocan al enfrentamiento prebélico y bélico entre las naciones.

Emergencia política:

Las paradojas de la democracia occidental.

Alrededor de doscientos estados componen la comunidad internacional. Casi todos ellos forman parte de la ONU y, por consiguiente, cuanto menos, deben respetar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 con la que, se supone, se han comprometido.

Como producto de Occidente –  hoy, Estados Unidos, Reino Unido y Unión Europea, sobre todo-, que es, la democracia ,el régimen político donde en teoría tiene mejor cabida la DUDDHH de 1948, tendría que haber sido el sistema político no solo practicado sino también promovido en el mundo por Occidente.

No fue así, en 1945, tras el fin, forzoso casi siempre, del colonialismo, antítesis entre otras cosas de la democracia, el neocolonialismo ocupó su lugar y subordinó el respeto a la democracia y los derechos humanos en  Asia, África y América Latina a los intereses económicos de las empresas transnacionales occidentales.

Occidente, desde el final de la Segunda Guerra Mundial y la descolonización ha hecho la vista gorda con regímenes que no cumplen los estándares mínimos de la democracia, pero cuyos dirigentes políticos supeditan los intereses económicos nacionales a los intereses foráneos de las potencias occidentales. Es más, en ocasiones incluso ayudando, como Estados Unidos en Chile, 1973, a suprimir un régimen democrático (Allende) por otro dictatorial (Pinochet), afín a sus intereses económicos.

En fin, llegados al siglo XXI, la propia democracia de los países occidentales está sufriendo un deterioro con el ascenso electoral de partidos, o de tendencias en determinados partidos, de signo autoritario, cuando no de peligrosas raíces de naturaleza totalitaria. Particularmente grave es el caso de Estados Unidos con el expresidente y de nuevo candidato presidencial por el partido republicano D. Trump, pero en la Unión Europea la extrema derecha también ha gobernado o gobierna en países como Polonia, Hungría, Italia, en coalición con la derecha, y amenaza con llegar a hacerlo hasta en Francia.

¿Cómo hacer frente a esa emergencia?

Movilizando a todas las fuerzas democráticas que no quieran ver retroceder aún más las conquistas de derechos humanos, sociales y de las nacionalidades minoritarias alcanzadas hasta ahora (caso de España) y que deseen mantener y hasta ampliar esos derechos en el futuro. Si la extrema derecha y la derecha se unen, como hemos visto en Argentina recientemente en torno a un demagogo como J. Milei, , será el propio modelo de democracia occidental el que estará en peligro.

Hacer frente, convencer de la necesidad de hacer frente a alternativas demagógicas como las representadas por los Trump, Bolsonaro, Milei, Meloni, Le Pen, etcétera, es posible. Que no gobiernen es el mínimo común denominador para todos aquellos que no  se resignen a la pérdida de libertades y derechos alcanzados con sangre, sudor y lágrimas por las clases populares, con los trabajadores siempre en la vanguardia, así como con todas las personas que en el pasado combatieron por la justicia social y hoy reclaman,  además, el fin de las agresiones suicidas contra el medio ambiente, la igualdad real entre hombres y mujeres y la existencia de un mundo sin pobreza y sin armas.

Conclusión:

El sistema económico actual es la emergencia. Está en una contradicción flagrante, insuperable, con el mundo natural en el que hasta ahora habíamos vivido y con la existencia de una sociedad humana mínimamente regida por principios éticos que abarquen y  amparen a la totalidad de la especie. La agresión permanente al medio ambiente, el agravamiento de las desigualdades sociales que conlleva, la filosofía explotadora de la naturaleza y del hombre por el hombre que la anima, hacen del sistema capitalista una opción insostenible. Durante los últimos cuarenta años la situación no ha hecho más que empeorar. El capitalismo neoliberal es la razón. Sin alternativa que reconcilie a la humanidad con la naturaleza y consigo misma el porvenir de los seres vivos, incluidos los seres humanos, es altamente problemático. Se impone un giro copernicano, cuanto menos habría que poner límites: a la explotación inmisericorde de la naturaleza y sus recursos, al despilfarro, a la indecente concentración de la riqueza en las manos del 1% de la población mundial. La globalización de la justicia ambiental y no solo climática, social y fiscal en un mundo geopolíticamente dividido en cerca de doscientos estados es una meta irrenunciable, la ONU, a falta de una organización mejor, tendría que batallar incesantemente por alcanzarla. La ofensiva constante durante los últimos decenios a favor de lo privado y en contra de lo público ha enriquecido a las minorías capitalistas globalistas y empobrecido a las mayorías no capitalistas nacionales. Con la privatización de empresas y servicios públicos los estados pierden el carácter de entidades redistribuidoras de la riqueza y correctoras de la desigualdad social. Se impone el reequilibrio entre lo privado y lo público. A través de una política fiscal internacional y estatal hay que recuperar la riqueza acaparada por la exigua minoría, con el objeto de dotar a los estados de los recursos con los que dar una cobertura para el disfrute de una vida digna a toda la ciudadanía. O eso o el  estrafalario anarcocapitalismo mileico, como última fase grotesca y trágica del capitalismo histórico.

Francisco Morote Costa. Miembro de Attac Canarias.

Las Palmas de Gran Canaria

11.01.2024