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BCE: el arte de sorber y soplar

Artículo publicado originalmente en ElConfidencial.com

Carlos Martín Urriza, Luis Zarapuz y Álvaro Gaertner

El BCE está a punto de entrar en la grave contradicción de sorber renta en la economía real de hogares, pymes y Estados con la subida de tipos de interés, mientras la sopla en la economía financiera, proporcionando liquidez ilimitada y en condiciones preferentes a los bancos a los que les viene mal la subida. En la rueda de prensa tras el último Consejo de Gobierno del BCE, Christine Lagarde mantuvo que no había relación de intercambio entre la subida de tipos y la estabilidad financiera. La razón es que el banco central está dispuesto a rescatar a los bancos por la puerta de atrás, manteniendo para ellos unas condiciones de financiación diferentes a las del resto de los agentes económicos. Los tipos suben y subirán para todos, pero no con las mismas repercusiones para las entidades de crédito y posiblemente tampoco para la banca en la sombra conectada con la banca al sol o los fondos de pensiones privados.

Así, si se encienden las alarmas, los bancos podrán descontar sin límite en el BCE sus bonos de deuda pública y resto de activos financieros sin recortes en su valor nominal y a un coste y plazos preferentes. Esto, sin embargo, no pueden hacerlo los hogares o las pymes. Una familia hipotecada no puede acudir a la ventanilla del banco central para obtener liquidez en condiciones preferentes con la que aliviar sus costes de financiación, aportando como colateral la garantía, por ejemplo, del valor de tasación de su vivienda ya amortizado.

La barra libre de liquidez ya funciona al otro lado del Atlántico. La Fed ha facilitado en los últimos días un volumen de recursos a los bancos norteamericanos que supera con creces a la empleada en la crisis financiera de 2008. Pero este manguerazo generalizado y por defecto, al que el BCE ha anunciado que se apunta, plantea otros dos problemas que se suman a la contradicción anterior. En primer lugar, con ello se crea una estructura de incentivos perversa, que fomenta los modelos bancarios tóxicos y a las empresas zombis que financian. Si Silicon Valley Bank hubiera podido acudir a las nuevas facilidades de liquidez de la Fed habría podido hacer frente a la retirada de depósitos y hoy seguiría operando. Su modelo de negocio continuaría siendo viable, al igual que el de las empresas tecnológicas en el que se basaba. Son empresas dedicadas a vender humo en forma de código informático. Igual suerte hubiera corrido Credit Suisse aquejado de una profunda crisis reputacional por una gestión incluso delictiva.

En segundo lugar, un aumento de la liquidez general ampliaría los beneficios que obtiene la banca por aparcarla en la facilidad de depósito del BCE y que ya asciende a 129.000 millones de euros anuales. Estos beneficios llovidos del cielo se financian con pérdidas de los bancos centrales del eurosistema que, a su vez, se restan de los presupuestos de los Estados miembro. A estas pérdidas de ingresos se suma el aumento del coste de financiación de la deuda pública por la subida de tipos y la venta de títulos públicos por el banco central.

El BCE no se deja intimidar por la banca y prioriza la lucha contra la inflaciónCarlos Sánchez

A estos peros se suma otro más de fondo: que en el siglo XXI, de la digitalización y el big dataya no es necesario destruir la economía subiendo tipos para domeñar la inflación, sino que es posible operar un reparto equilibrado entre los agentes económicos implicados (empresarios, trabajadores, contribuyentes y rentistas) ordenado y monitorizado por las agencias tributarias. Si esto no se reconoce así es, por un lado, porque al BCE con un martillo en la mano todo le parecen clavos y porque a Alemania le viene bien la subida de tipos. Pero esto no va de hundir la demanda a martillazos, sino de apretar tuercas repartiendo sus costes, ampliando la oferta de generación renovable e incrementando el ahorro energético. A Alemania, la subida de tipos lo beneficia por ser un país ahorrador neto y tener el 80% de sus hipotecados a tipo fijo. España, en cambio, tiene el 75% de sus hipotecados a variable. Esto podría abrir en el futuro una nueva crisis asimétrica, pero esto da para otra tribuna.

*Carlos MartínLuis Zarapuz y Álvaro Gaertner son, respectivamente, director y economistas del Gabinete Económico de CCOO.

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