Skip to content

Dos décadas de desencuentros entre la UE y el Mercosur para cerrar un tratado de libre comercio

Fotografía: Protestas contra el tratado de libre comercio entre la UE y el Mercosur.

Artículo original publicado en elsalto.es, autor Tom Kucharz

Por segunda vez en cuatro años se alejan las perspectivas de cerrar un acuerdo comercial que tendría considerables impactos como agudizar las desigualdades y la crisis ambiental. Las negociaciones de las últimas dos semanas reflejan las complejas relaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) al que se acaba de incorporar Bolivia.

La última semana de noviembre, el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur, el bloque económico más importante de América Latina, constituido por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, parecía casi ultimado. Entre bastidores se barajaba el 7 de diciembre como fecha para “cerrarlo” coincidiendo con la Cumbre del Mercosur en Río de Janeiro. Ese era el plan del gobierno de Brasil, España y la Comisión Europea. Pero finalmente han desistido por los titubeos del ejecutivo argentino saliente y los reparos de Francia.

La historia del tratado de libre comercio entre la UE y el Mercosur comienza mucho antes. Vamos por orden cronológico. Si ya sabes lo que pasó hasta 2023, salta al 20 noviembre. 

1999

Después del Acuerdo de cooperación interinstitucional (1992) y el Acuerdo marco interregional de cooperación (1995), la Comisión Europea recibió del Consejo de la UE un mandato de negociación que buscaba un acuerdo de asociación que constaría de tres partes: comercio, cooperación y diálogo político. En parte era una reacción a las presiones del capital transnacional europeo que estaba preocupado de perder cuota de mercado por el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que impulsaba Estados Unidos en aquellos años. El mandato negociador nunca fue publicado, solo lo conocemos por una filtración.

La relación comercial entre ambos bloques ha sido calificada por numerosos actores sociales y políticos como neocolonial y asimétrica porque asigna un modelo primario-exportador a los países sudamericanos. De hecho dos tercios de las importaciones de la UE consisten en materias primas agrícolas y minerales.

2000

Cuando comenzaron las negociaciones entre la UE y el Mercosur, el bloque europeo estaba formado por solo 15 estados, aún no se usaba la moneda única para comprar el pan —sólo para transacciones comerciales y financieras—, se ultimaba la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en España gobernaba José María Aznar. 

Hemos escuchado en incontables ocasiones que se estaba en la “recta final” de lo que pretende ser una de las mayores zonas comerciales y un dique de contención contra el poder de China y Rusia

Desde entonces, el mundo ha cambiado mucho y hemos escuchado en incontables ocasiones que se estaba en la “recta final” de lo que pretende ser una de las mayores zonas comerciales y un dique de contención contra el poder de China —que es el socio comercial más grande del Mercosur— y Rusia.

Durante los 23 años de negociaciones, el Mercosur ha profundizado la producción y exportación de productos agrícolas, minerales y energéticos, mientras que la UE exporta hacia el Mercosur productos con contenido tecnológico medio y alto. Para la UE el Mercosur es el 11º socio comercial de bienes y lo que compra el Mercosur representa tan solo el 1,3% de las exportaciones de la UE. 

Es sabido que la política comercial europea ha favorecido un sistema de comercio altamente dependiente de los combustibles fósiles, intensivo en recursos y socialmente injusto. Gracias a la relación privilegiada de la industria automovilística con la Dirección General de Comercio de la UE, el acuerdo UE-Mercosur cimentaría una movilidad retrógrada y un sistema de transporte orientado hacia los motores de combustión y el transporte privado, tal como evidencia el estudio El giro frustrado de la movilidad. El acuerdo UE-Mercosur y la industria del automóvil

Los pueblos indígenas, los pequeños agricultores, los sindicatos y la sociedad civil organizada han sido marginados desde el inicio de las negociaciones y nunca formaron parte de ningún proceso de toma de decisiones.

2019

Fue el 28 junio de 2019 cuando la Comisión Europea y cuatro estados del Mercosur (Venezuela fue suspendido en 2017) alcanzaron un “acuerdo de principio” sobre la parte comercial. De aquella cumbre del G-20 en Osaka (Japón) data la foto de la vergüenza de Pedro Sánchez con los presidentes Macri y Bolsonaro. Las negociaciones sobre las dos partes restantes del acuerdo finalizaron en junio de 2020.

La parte comercial del acuerdo prevé reducciones arancelarias para las importaciones de productos químicos, vehículos de motor y piezas de vehículos de motor en los Estados del Mercosur, por una parte, y para las importaciones de carne de vacuno, aves de corral, soja forrajera, azúcar y etanol en la UE, por otra. En total, se suprimirá alrededor del 90% de los aranceles existentes entre la UE y Mercosur.

El acuerdo prevé reducciones arancelarias para los productos industriales europeos y los productos agrícolas y ganaderos de los países del Mercosur, eternizando la relación desigual entre estos dos agentes económicos

Ahorraría a los exportadores europeos unos 4.400 millones de euros en aranceles de importación, al tiempo que proporcionaría enlaces con proveedores de materiales críticos para el desarrollo de tecnologías del capitalismo verde y digital.

Sin embargo, nunca se inició el proceso de ratificación debido a la fuerte oposición de países como Francia y Austria y más de 450 organizaciones a ambos lados del Atlántico que habían formado la coalición Stop UE-Mercosur. Buena parte de las críticas se refirieron a políticas ecocidas y genocidas de Jair Bolsonaro, que presidió Brasil entre 2019 y 2022.

2020 

En diciembre, la secretaria de Estado de Comercio de España, Xiana Méndez Bértolo, visitó a Brasil acompañada por el Consejero Jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en São Paulo, Ramón Guzmán, el cónsul general de España en São Paulo, el presidente de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE), Fernando Salazar Palma, y el presidente de Cofides, José Luis Curbelo. Como parte de la agenda negociaron con el Gobierno de Bolsonaro sobre cómo enderezar la ratificación del pacto comercial. 

2021

En enero, un informe del Centro Común de Investigación causó inquietud entre algunos ministros de agricultura de la UE. Las importaciones agroalimentarias del bloque del Mercosur podrían superar a las de los otros 11 nuevos socios comerciales juntos en 2030, según una evaluación de impacto realizada por el servicio que se encarga de proporcionar asesoramiento científico y técnico a la UE. Son este tipo de datos los que han dado razón a las organizaciones agrarias en países como Irlanda, Francia o España que temen el impacto económico de las importaciones del Mercosur y que han avivado la desafección gubernamental hacia el pacto comercial.

Se sabía que la Comisión Europea trabajaba en un anexo de sostenibilidad para sortear las críticas al acuerdo UE-Mercosur por sus impactos en materia ambiental y de derechos humanos. Pero sus contenidos eran confidenciales. Solo se supo algo por una respuesta del Gobierno neerlandés a las preguntas enviadas por el ejecutivo comunitario a los Estados miembros y que colgó en internet

La secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, dijo en una conferencia online que el texto recogía los “mejores estándares ambientales que la UE puede exigir a un socio comercial” y reveló que había viajado a Brasil en diciembre para trabajar con el Gobierno brasileño en la “declaración interpretativa”.

Ante el escenario político y económico mundial, marcado por la guerra en Ucrania y la confrontación geopolítica de los gobiernos de los EE UU y China, Bruselas daba mucha importancia a concluir el acuerdo

En otro viaje a Brasil, también la ex ministra Arancha González Laya abordó con Bolsonaro el asunto. “España tiende la mano a Jair Bolsonaro en el peor momento del mandatario brasileño”, tituló El Mundo y aclaró que el Gobierno ve “prioritario” el acuerdo comercial UE-Mercosur a pesar de las alertas por el escaso compromiso ambiental de Brasil.

En mayo, conseguimos acceso a las actas secretas de una reunión a puerta cerrada del Consejo de la UE en Bruselas donde el Ejecutivo de Pedro Sánchez ejerció de lobby para que el tratado comercial UE-Mercosur se ratificara lo más pronto posible.

2022

Ante el escenario político y económico mundial, marcado por la guerra en Ucrania y la confrontación geopolítica de los gobiernos de los Estados Unidos y China, Bruselas daba mucha importancia a concluir el acuerdo.

En marzo, la Dirección General de Política Comercial confirmó en la respuesta a una carta de Ecologistas en Acción que “la Comisión Europea está trabajando en una declaración conjunta o instrumento interpretativo adicional que desarrolle los compromisos en lucha contra la deforestación y cumplimiento del Acuerdo de París, como complemento al Acuerdo”. Solo así se supo públicamente que “la Administración española participó en una reunión informal convocada por la Comisión europea el 11 de marzo de 2021 y ha enviado aportaciones por escrito, para cuya elaboración se consultó con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, cuyas contribuciones se recogieron en su totalidad”.

Desde la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales brasileñas en octubre, altos funcionarios de la Comisión Europea, el gran capital y algunos gobiernos europeos como España y Alemania están presionando fuertemente para encarrilar de nuevo el controvertido acuerdo comercial y relanzar la ratificación. 

2023

El 23 de febrero, durante un almuerzo en el Consejo de la UE, los diplomáticos de los Estados miembros fueron informados sobre el protocolo adicional de sostenibilidad del acuerdo UE-Mercosur. La Comisión Europea presentó el “instrumento de carácter interpretativo” en una sala en la que “no se permitían dispositivos electrónicos”. Extractos del texto aparecían en una presentación, pero no se repartieron copias impresas.

7 de marzo 

El Parlamento neerlandés, que siempre ha sido crítico con este acuerdo comercial, instó nuevamente al Gobierno de Países Bajos a bloquear el acuerdo con el Mercosur, por el “riesgo de competencia desleal” que correrían los agricultores neerlandeses si se incluyen los acuerdos sobre comercio agrícola en el tratado. “Se acabaron los tiempos de este tipo de tratados nefastos de libre comercio”, señaló la diputada Esther Ouwehand, del Partido de los Animales, celebró que la mayoría de la Cámara, incluido la Unión Cristiana, uno de los socios que componían entonces la coalición del gobierno.

7-8 de marzo 

En Buenos Aires se reunieron los jefes negociadores del Acuerdo UE-Mercosur. La delegación de la UE estuvo presidida por el Servicio de Acción Exterior de la UE y de la Dirección General de Comercio Internacional. La del Mercosur estaba compuesta por los cuatro coordinadores nacionales del bloque y presidida por la República Argentina.

La Comisión Europea entregó el “Instrumento conjunto UE-Mercosur”, supuestamente destinado a salvaguardar el medio ambiente, el clima y los derechos humanos, pero que pretendía acallar las denuncias de la sociedad civil, parlamentos y de gobiernos como el austriacos y francés.

El documento filtrado reveló que el anexo propuesto expone la peligrosa brecha entre los objetivos climáticos y de protección de los derechos humanos de la Unión Europea, y lo que realmente respalda a puerta cerrada.

En lugar de ofrecer cambios genuinos, la Comisión Europea propuso solo ajustes cosméticos, aspiracionales e inaplicables. No se incluyó ninguna medida nueva que aborde los problemas de la deforestación, el cambio climático, las violaciones de los derechos humanos o el bienestar de los animales. De hecho, la UE importa cada vez más productos como la soja y las aves de corral del Mercosur, que contribuyen a la deforestación.

Tras reunirse con Macron en París, Lula manifestó su disgusto: “No podemos aceptar un acuerdo en el que salimos penalizados sino que tendrá que ser favorable para Latinoamérica”

El documento provocó el malestar en los gobiernos del Mercosur y generó más ruido que otra cosa porque la propuesta de cualquier forma no frenaría la agudización de la deforestación, el cambio climático y la violación de derechos humanos causados por las importaciones de la UE, entre otros.

13 de junio

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajó a Brasilia para presionar al Gobierno brasileño cuando, según el relato del poder comunitario, se entró “en la recta final de las negociaciones para sellar un acuerdo comercial que lleva más de dos décadas gestándose”. Ella destacó la matriz energética brasileña y afirmó que el bloque invertirá 2.000 millones de euros en la producción de hidrógeno en el país.

Para Lula, las exigencias en el ámbito ambiental presentadas por la Comisión Europea en marzo, que preveían sanciones para Brasil, necesitaban de revisión. “No podemos aceptar sanciones impuestas. No puede haber imposiciones ni castigos”, expresó.

22 de junio

En un viaje a Italia y Francia, Lula insistió: “La carta adicional que la UE envió al Mercosur es inaceptable […]. Ni siquiera ellos cumplieron con el Acuerdo de París. Es decir, los países ricos no cumplieron con el Acuerdo de París, no cumplieron con el Protocolo de Kioto, no cumplieron con la decisión de Copenhague, así que necesitamos un poco más de sensibilidad, un poco más de humildad. Estamos redactando nuestra respuesta a la UE, en un intento de alcanzar un acuerdo que favorezca a ambos continentes”, añadió el presidente.

“Esta propuesta de acuerdo no está en línea con el sueño de los países latinoamericanos, que es tener derecho a recuperar su capacidad de industrialización. Brasil llegó a tener un PIB industrial del 30%. Hoy nuestro PIB es solo del 10%”, afirmó.

“Francia es dura en la defensa de sus intereses agrícolas (…) Pero tenemos que entender que los demás también tienen derecho a defender su agricultura», remarcó. El presidente brasileño también abogó por introducir cambios en materia de compras públicas.

23 de junio

Tras reunirse con Macron en París, Lula manifestó su disgusto: “No podemos aceptar un acuerdo en el que salimos penalizados sino que tendrá que ser favorable para Latinoamérica”. 

“Los acuerdos comerciales tienen que ser más justos. Quiero llegar a un acuerdo con la Unión Europea, pero la carta adicional realizada por la Unión Europea no permite llegar a un acuerdo. Haremos la respuesta, pero es necesario que comencemos a discutir. No es posible que tengamos una cooperación estratégica y haya una carta adicional que nos amenaza», afirmó el presidente.

4 de julio

Durante la LXII Cumbre de jefes de Estado del Mercosur en Puerto Iguazú (Argentina), el mandatario brasileño proclamó que en el bloque “no estamos interesados en acuerdos que nos condenen al eterno papel de exportadores de materias primas, minería y petróleo”.

23 de agosto

El candidato presidencial del partido La Libertad Avanza, Javier Milei, anunció en campaña electoral que disolverá el Mercosur y enfriará las relaciones con China y Brasil. 

14 de septiembre

En los momentos en que Brasil, como presidencia pro témpore del Mercosur, formulaba una contrapropuesta del bloque sudamericano a la declaración conjunta de la Unión Europea, movimientos sociales, redes y organizaciones de la sociedad civil del Cono Sur reiteraron su oposición a la celebración del acuerdo UE-Mercosur con una carta abierta a ministros y parlamentarios.

16 de septiembre

El periodista Assis Moreira del periódico Valor Económico publicó algunos de los contenidos del texto confidencial de la respuesta del Mercosur en las negociaciones con la UE. 

En aquél momento nos habían filtrado el documento pero no pudimos divulgar para cuidar las fuentes. 

28 de septiembre

John Clarke, jefe de comercio del departamento de agricultura de la Comisión Europea, declaró en el evento sobre el Futuro de la Alimentación y la Agricultura de Politico que aún es posible que este año se alcance un acuerdo político sobre el acuerdo, pero que sería poco probable que se ratifique y entre en vigor antes de 2025-2026 “como muy pronto”,

5 de octubre

A inicio de octubre, los negociadores de ambos bloques se vieron las caras durante dos días en el Palacio de Itamaraty —sede el Ministerio de Asuntos Exteriores— de Brasilia. El medio O Globo tituló “Las reuniones del Mercosur y la UE marcan el avance hacia un acuerdo comercial y las conversaciones técnicas entran en su fase final” anunciando que las negociaciones iban a intensificarse a lo largo de los próximos meses.

Entre lo acordado en 2019, los negociadores del Mercosur permitieron un mayor acceso en las licitaciones públicas, dando un trato de empresa nacional a las compañías europeas

Otros medios eran más cautos. “Fracasó cumbre Mercosur-UE y firma pasaría al 2024”, encabezó BAE Negocios. Argentina y Brasil propusieron reabrir el texto del acuerdo y negociar los compromisos sobre compras públicas, pero Paraguay y Uruguay no estaban de acuerdo con esto. Lula da Silva afirmó que su país “no cederá” en la cuestión de las compras gubernamentales. 

Entre lo acordado en 2019, los negociadores del Mercosur permitieron un mayor acceso en las licitaciones públicas, dando un trato de empresa nacional a las compañías europeas. En todas los tratados comerciales la UE defiende a las grandes empresas multiservicios europeas para que puedan acceder —aún más si cabe— a la contratación pública en los niveles regionales y municipales así como en igualdad de condiciones que las firmas locales de los países terceros. Algo que hundiría buena parte de las pequeñas y medianas empresas así como la economía social y solidaria argentinas y brasileñas.

6 de octubre

En septiembre, el Cerrado, la sabana más biodiversa del planeta, registró una deforestación récord según el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) que había aumentado un 89% en comparación con 2022. Del Cerrado viene buena parte de la soja que importa España y la Unión Europea.

20 de octubre 

Durante la reunión informal de ministros de Comercio de la UE en Valencia, el Gobierno español reiteró que sellar el acuerdo era un “objetivo prioritario” para la Unión Europea. “Hemos llegado al punto de tomar decisiones”, declaró el ministro español de Comercio, Héctor Gómez, a la agencia Reuters. Pero Francia lo negaba: “Necesitamos más tiempo”, dijo el ministro francés de Comercio, Olivier Becht.

Mientras, activistas de Attac, Comisión Ciutat Port —contra la ampliación del puerto de Valencia— o Intersindical habían desplegado letras gigantes  que decían “No al acuerdo UE-Mercosur”. 

A principios de octubre Brasil volvió a cargar contra la nueva legislación europea que prohíbe la importación de productos vinculados a la deforestación

Decenas de activistas ecologistas se concentraron en el recinto donde se realizaba la reunión para exigir transparencia en las negociaciones y evitar cualquier impacto sobre el cambio climático de las exportaciones adicionales en un acuerdo de libre comercio.

8 de noviembre

Entre los primeros en insinuar que algo podría ocurrir en la Cumbre del Mercosur fue la agencia Reuters citando a la secretaria de Comercio Exterior brasileña, Tanto Prazeres, y el secretario de Economía y Finanzas del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mauricio Lyrio, que esperan poder anunciar la conclusión de las negociaciones comerciales con la UE el 7 de diciembre. En esta ocasión Brasil volvió a cargar contra la nueva legislación europea que prohíbe la importación de productos vinculados a la deforestación.

19 de noviembre

Milei ganó la segunda vuelta de las elecciones y asume su cargo como presidente de Argentina el 10 de diciembre. Gobernará la segunda economía latinoamericana un político ultraderechista, misógino y negacionista del cambio climático. Un político que pretende desregularizar el mercado legal de armas de fuego y la compraventa de órganos así como liberar a los militares condenados por crímenes de lesa humanidad en la dictadura (1976-1983). Su elección puede afectar los objetivos de la izquierda latinoamericana en reactivar instituciones de la integración regional como la Celac y el Unasur.

20 de noviembre

La primera reacción del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, fue asegurar al vencedor de las elecciones argentinas que puede “contar” con el bloque comunitario para fortalecer sus relaciones y le animó a terminar “lo antes posible” las negociaciones del acuerdo entre la UE y Mercosur.

La periodista Mônica Bergamo del periódico Folha de Sao Paulo vaticinó que la reunión del Mercosur el 6 y 7 de diciembre podría ser “el fin de la feria” por culpa de Milei. Y citó a dos miembros de la diplomacia brasileña y del equipo económico quienes creían que no sería posible firmar un acuerdo con la UE por la elección de Milei.

El Gobierno alemán y fuentes de la diplomacia brasileña aseguran que la victoria del candidato ultraderechista Javier Milei hacía “más difícil” cerrar el acuerdo comercial   

En la misma línea, el Gobierno alemán opinó que la victoria del candidato ultraderechista hacía “más difícil” cerrar el acuerdo. Algunos eurodiputados como Pascal Canfin de Renaissance, el partido de Macron, tildó a Milei de “Trump argentino” y aseguró que su partido no negociará un acuerdo entre la UE y el Mercosur.

El Financial Times descubrió que “Mercosur reclama algún instrumento para eventualmente tomar remedios si la UE bloquea ciertas exportaciones”, según un negociador brasileño. En el mismo artículo, informó que funcionarios de la UE también habían dado “garantías al Mercosur de que los productores de las regiones alejadas de la selva amazónica se enfrentarán a menores exigencias de cumplimiento en virtud de la ley de deforestación”. Algo que pondría en riesgo la integridad del reglamento sobre deforestación importada

Además, ese mismo día, 305 parlamentarios pertenecientes a diferentes partidos políticos y grupos parlamentarios escribieron una carta a la Comisión Europea para expresar su oposición a los planes que cambiarían el procedimiento de votación y ratificación del acuerdo en la UE.

28 de noviembre

La opinión generalizada de los círculos diplomáticos era que resultaría difícil que algo fuera firmado por los representantes argentinos solo tres días antes del cambio de gobierno, especialmente si Milei sigue diciendo que pretende retirar a Argentina del Mercosur.

Pero estos miedos fueron disipados rápidamente por el nuevo gobierno. La futura canciller, Diana Mondino, aseguró que el cambio de presidente en Argentina no será un “obstáculo“ y Milei respaldará el acuerdo con la UE tras visitar al canciller brasileño, Mauro Vieira, en Brasilia. Durante la campaña electoral Milei anunció que rompería relaciones con Brasil y disolvería el Mercado Común del Sur.

El equipo de gobierno de Milei ya ha aclarado que el cambio de presidente en Argentina no será un “obstáculo” para la firma del tratado que Argentina respaldará el acuerdo con la UE

Una decisión que podría poner en riesgo 186.000 empleos en Argentina, según el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.

29 de noviembre

Con el voto favorable del Senado brasileño, Bolivia se integra finalmente como miembro pleno al Mercosur. El presidente boliviano, Luis Arce, lo celebró como un “hito histórico” y asistirá a la cumbre de Río. Esta noticia ampliará el apetito de la industria europea para expoliar el litio boliviano. 

El comercio entre ambas regiones tiene mucha conexión con la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales, recientemente aprobada. Más de 130 organizaciones, junto con 100 personas expertas y académicas de 30 países, han enviado una carta abierta exigiendo su retirada por su “desprecio a los derechos humanos y medioambientales” y “su incapacidad para abordar tanto una normativa minera obsoleta, como la urgencia de reducir la demanda de metales”. Asimismo, sostienen, podría sentar las bases para “inyectar miles de millones de euros a empresas mineras especulativas social y medioambientalmente irresponsables”.

30 de noviembre

Sonaron las alarmas. Varios rotativos brasileños indicaron que se barajaba el 7 de diciembre como fecha para la “firma” del acuerdo UE-Mercosur, varias ministras y ministros que viajaron con Lula a Dubai y Berlín, se habían implicado en las negociaciones. 

El Primeiro Jornal citó al secretario de Comercio y Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura, Roberto Pedrosa: “Nuestra expectativa es que haya una declaración que concluya las negociaciones”. “Es importante para la presidencia brasileña del Mercosur intentar sellarlo antes de que termine nuestro mandato” y detalló que faltaban por cerrar “algunos detalles” y una “decisión política sobre un par de cuestiones”, agregó un diplomático brasileño. 

Con relación a los resultados electorales en Argentina, Pedrosa descartó que Milei afecte negativamente al agronegocio, al Mercosur y a las relaciones entre Brasil y Argentina. 

Por su parte, un funcionario de la UE declaró al mismo medio que Bruselas había “intensificado la frecuencia y la intensidad de las negociaciones en la creencia de que una zona de aterrizaje para un acuerdo político sólo es alcanzable bajo la presidencia brasileña del Mercosur”.

1 de diciembre 

La agencia Bloomberg proclamó que “tras más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo de Mercosur parece más cerca que nunca. Los dirigentes de la UE y de las principales economías sudamericanas son optimistas y confían en poder llegar a un acuerdo la próxima semana”.

En la cumbre climática de Dubai (COP 28) los presidentes de Brasil, Lula Da Silva, y España, Pedro Sánchez, intentaron dar un “impulso político” para que la UE y el Mercosur puedan cerrar finalmente el acuerdo. 

En otra reunión, el mandatario brasileño y Von der Leyen coincidieron en que “hubo avances significativos en las reuniones entre los equipos técnicos de los dos lados” en los últimos días, señaló la Presidencia de Brasil en un comunicado.

En la red social X, Sánchez dejaba entrever las intenciones del capital transnacional: “Lograr ese histórico paso  (…) permitirá reforzar proyectos estratégicos en energías renovables, hidrógeno verde (…) o transición digital”.

Porque el pacto comercial propone aumentar precisamente las actividades que provocan el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero en el Cono Sur y Europa: la agricultura es uno de los principales propulsores de la deforestación y el sector automovilístico es otro que causa gran cantidad de emisiones contaminantes.

Macron no tardó en echar un jarrón de agua fría sobre las expectativas de Lula y Sánchez y dijo que las concesiones medioambientales obtenidas por la UE en las negociaciones con el Mercosur se quedan cortas

El presidente francés, Emmanuel Macron, no tardó en echar un jarrón de agua fría sobre las expectativas de Lula y Sánchez y dijo que las concesiones medioambientales obtenidas por la UE en las negociaciones con el Mercosur se quedan cortas. En una rueda de prensa durante la Cumbre Climática de Dubai, el mandatario francés se manifestó en contra del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea al afirmar que ese tratado “fue negociado hace 20 años” por lo que no refleja el estado actual de la crisis ambiental y la biodiversidad y sería “completamente contradictorio” con los esfuerzos de Lula a reducir la deforestación. 

“No puedo pedir a nuestros agricultores, a nuestros industriales en Francia y en toda Europa que hagan esfuerzos hacia la descarbonización, mientras que de repente se eliminan todos los aranceles para traer mercancías que no están sujetas a estas normas”, dijo Macron a periodistas después de reunirse con Lula da Silva. “Se añadieron algunas frases al principio y al final del texto para complacer a Francia, pero esto no está funcionando”, zanjó Macron.

“Seguimos liberalizando las importaciones de productos contaminantes como si nada hubiera pasado”, afirmó Emmanuel Macron el día anterior, entretanto acaba de ratificar, en nombre de Francia, el acuerdo UE-Nueva Zelanda para importar carne, leche y manzanas, que ya se producen en Europa, a 20.000 kilómetros de distancia, que aumentará las emisiones de gases de efecto invernadero. 

También el presidente saliente de Argentina, Alberto Fernández, torpedeó las expectativas levantadas en las últimas semanas, días y horas, confirmando que no firmará nada en la cumbre de Río. Fernández argumentó que el pacto era demasiado favorable para las exportaciones industriales de la UE y demasiado restrictivo para las exportaciones agrícolas sudamericanas. Responsabilizó a Europa por la falta de acuerdo. 

También el presidente saliente de Argentina, Alberto Fernández, torpedeó las expectativas levantadas en las últimas semanas, días y horas, confirmando que no firmará nada en la cumbre de Río

Augusto Taglioni, de La Política Online, reveló información de fuentes cercanas al presidente Fernández: “Hay presiones de Europa porque España quiere una victoria política”. Dichas fuentes plantearon que “Argentina corre riesgo hoy de perder el mercado automotriz en Brasil, que podría comprar las pickup de Europa y olvidarse de las argentinas”.

“Esta área de comercio internacional está bajo la tutela del vicepresidente liberal Geraldo Alckmin. Pero sectores duros del PT no quieren el acuerdo. Por eso Lula politiza la lectura del logro y no va a la letra chica que sí atienden las segundas líneas del PT”, citó el periodista argentino a sus fuentes gubernamentales en la Casa Rosada.

El mismo medio online también conversó con fuentes diplomáticas de Brasil: “Entonces el problema no era Milei, era Alberto. No hay problema, hablaremos con los que vengan, pero los que se van no se pueden hacer de boludos ahora”, decían enojadas.

Al llegar la tarde, CNN Brasil fue el primero medio en informar de un nuevo contratiempo: “Mercosur y la UE renuncian a un acuerdo la próxima semana; el futuro de la negociación sigue abierto”.

2 de diciembre 

En España, Europa Press circuló un teletipo informando que “el tratado de libre comercio que negocian la UE y Mercosur no se firmará finalmente el 7 de diciembre como se esperaba y se aplazará al menos hasta después de que tome posesión el presidente electo de Argentina, Javier Milei”, citando a su vez la agencia de noticias Bloomberg.

3 de diciembre 

El todavía canciller argentino, Santiago Cafiero, explicó al diario argentino La Nación la decisión del gobierno saliente de no rubricar el acuerdo al sostener que “el acuerdo Mercosur – UE tiene un impacto negativo en la industria del Mercosur, sin reportar a cambio beneficios para sus exportaciones agropecuarias, que están limitadas por cuotas muy restrictivas y sujetas a regulaciones ambientales unilaterales que las exponen a una vulnerabilidad a futuro”. 

Agregó que el Pacto Verde Europeo “supone ya hoy mayores costos y restricciones para las exportaciones del Mercosur de alimentos y otros productos”.

En seguida, Von der Leyen y el Comisario de comercio de la UE, Valdis Dombrovskis, cancelaron el viaje a Brasil que tenían previsto para firmar el acuerdo el 7 de diciembre. 

“Lo único que tiene que quedar claro es que no digan más que es por culpa de Brasil (…) Asuman la responsabilidad de que los países ricos no quieren llegar a un acuerdo con la perspectiva de hacer concesiones. (…) Y ya no estamos colonizados“, contestó Lula a Macron, y agregó: “Si no hay acuerdo, al menos quedará claro quién tiene la culpa de que no haya acuerdo”.

De Dubai a Berlín. El presidente de la mayor economía de Sudamérica se reunió con el canciller de la mayor economía de Europa. Las consultas gubernamentales, en las que participaron ministros de ambos lados, estaban marcadas por los esfuerzos de “salvar” el acuerdo comercial.

Con temperaturas bajo cero, los activistas protestaron en la sede gubernamental con un mensaje claro: “¡No al mercadeo a costa del clima y los derechos humanos: ¡paren el acuerdo UE-Mercosur!”.

“La industria alemana necesita a Brasil como socio geoestratégico para una mayor independencia económica en un contexto internacional marcado por la incertidumbre”, declaró el presidente de la Confederación de la Industria Alemana (BDI), Siegfried Russwurm.

4 – 5 de diciembre

Tras las reuniones con Lula, Scholz declaró: “Estamos firmemente comprometidos a garantizar que el acuerdo se concluya ahora rápidamente”. Lula afirmó que, a pesar de todas las dificultades, no renunciará a contribuir al éxito de las negociaciones. “Espero que la Unión Europea demuestre que está interesada en finalizar el acuerdo”, remachó.

En la rueda de prensa entre Lula y Scholz, el mandatario alemán subrayó: “Estoy convencido de que habrá una mayoría en ambas instituciones, en el Consejo de la UE y en el Europarlamento, a favor del acuerdo si este se negocia hasta el final“, y llamó a “no rendirse”. 

Incoherente se mostró una vez más el ministro Federal de Economía, Robert Habeck (Die Grünen), que espera una iniciativa conjunta para salvar el acuerdo UE-Mercosur con Brasil a pesar de que en la Conferencia del Partido Verde alemán, la mayoría votó a favor de una moción (Habeck votó en contra) que pide una renegociación del Mercosur-UE y normas de sostenibilidad sancionables. Esta moción será incluido en el programa electoral para las elecciones europeas de 2024. 

Mientras la comitiva brasileña se entrevistaba con las autoridades alemanas y la Confederación de la Industria Alemana (BDI), arrancó en Río de Janeiro la Cumbre Social del Mercosur, que se organiza dos veces al año previa al cambio de la presidencia pro témpore. Es un foro, resultado de la movilización que derrotó al ALCA, en el que se reúnen representantes sindicales, sociales, feministas, indígenas, afrodescendientes, antirracistas así como estudiantes y ecologistas, entre otras, con parlamentarios y agentes gubernamentales para promover debates y elaborar propuestas que luego serán llevadas a la cita de presidentes. 

En esta ocasión, la sociedad civil brasileña, opuesta al tratado neoliberal, criticaron la intención de cerrar el acuerdo con la UE. El Frente Brasileira contra os Acordos Mercosul UE/EFTA, conformada por más 140 organizaciones —entre ellas CUT, MST, MAB y APIB— y la Rede Brasileira pela Integração dos Povos (Rebrip) han pedido al Gobierno Lula que anuncie el abandono forma de las negociaciones.

Numerosos medios publicaron noticias con un mensaje similar: “Se alejan las esperanzas de cerrar el tratado comercial” (El País) o “Se desvanece la esperanza” (EFE-Euractiv). Otros enumeraron los obstáculos (France 24) para materializar el acuerdo. 

6 – 7 de diciembre 

En la cumbre de los presidentes del Mercosur, en la ciudad carioca, Lula entregará la presidencia del bloque a Paraguay. Alberto Fernández participará de lo que será su último evento internacional antes de dejar la Casa Rosada.

Por unos instantes, los activistas de la Alianza Stop EU-Mercosur respiran algo más aliviados. Pero no descansan porque la diplomacia económica y las negociaciones continúan y el comercio entre ambas regiones sigue empujando activamente a Sudamérica y Europa hacia un mayor colapso ecológico, apuntalando un sistema económico neocolonial y fomentando las desigualdades sociales.