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El objetivo de la OTAN de dedicar el 2% del PIB a gasto militar podría desviar 2,6 billones de dólares de la financiación climática de aquí a 2028

Fuentes: Rebelión

Artículo publicado originalmente en rebelion.org por Centre Delàs

El objetivo de la OTAN de gastar el 2% del PIB en lo militar acelerará el colapso climático al desviar millones de dólares de la financiación climática y aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. Así lo concluye un nuevo informe que pide urgentemente un «dividendo climático» similar al «dividendo de la paz» que se consiguió con el fin de la Guerra Fría.

El informe “El clima bajo fuego cruzado. Cómo el objetivo del 2% de gasto militar de la OTAN contribuye al colapso climático”, que publica la organización internacional de investigación Transnational Institute, junto con el Centre Delàs d’Estudis per la PauStop Wapenhandel (Países Bajos) y Tipping Point North South (Reino Unido), estima las probables implicaciones financieras, así como el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, que se producirían si todos los miembros de la OTAN cumplieran su compromiso de aumentar el gasto militar hasta un mínimo del 2% del PIB.

La investigación concluye que:

– Con el gasto militar de la OTAN de este año (1,26 billones de dólares) se podría costear durante 12 años la promesa de 100.000 millones de dólares anuales de financiación climática.

– Si todos los miembros de la OTAN cumplen sus objetivos de gasto militar del 2% del PIB, se estima que de aquí a 2028 se desviarán unos 2,57 billones de dólares adicionales del gasto climático, cantidad suficiente para financiar los costes para la adaptación climática de todos los países de ingreso bajo y medio durante siete años.

– La huella de carbono militar estimada de la OTAN este año (205 millones de tCO₂e) es comparable a las emisiones totales anuales de gases de efecto invernadero de muchos países. Si los ejércitos de la OTAN fueran un país, ocuparía el puesto 40 en el mundo en términos de emisiones de gases de efecto invernadero.

 – Si todos los miembros de la OTAN cumplen sus objetivos de gasto militar del 2% del PIB, esto generaría aproximadamente 467 millones de toneladas adicionales de emisiones de gases de efecto invernadero.

– Los miembros de la OTAN exportan armas a 39 de los 40 países más vulnerables al clima, alimentando el conflicto y la represión en un momento peligroso de colapso climático.

Los objetivos de gasto de la OTAN han cobrado impulso como resultado de la invasión ilegal a gran escala de Ucrania por parte de Rusia; sin embargo, incluso antes de alcanzar el objetivo del 2%, en 2021 el gasto militar de la OTAN fue más de 16 veces superior al de Rusia y sus aliados de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), que comprende Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. Rusia ha aumentado su gasto militar a una cifra proyectada de 102.000 millones de dólares en 2023, pero esto aún sería menos de una duodécima parte del gasto conjunto de la OTAN de 1,26 billones de dólares.

El mayor peligro de los objetivos de gasto militar del 2% de la OTAN es que están fomentando una carrera armamentista mundial. El gasto militar mundial en 2022 alcanzó niveles récord de 2,24 billones de dólares. El informe publicado el año pasado, Los daños colaterales del clima. Cómo el gasto militar acelera el colapso climático, reveló que las naciones más ricas (conocidas como países del “Anexo 2” en las negociaciones climáticas de la ONU) están gastando 30 veces más en financiamiento militar que en financiamiento climático.

Nnimmo Bassey, ex presidente de Friends of the Earth Internacional y director de la Health of Mother Earth Foundation, dice en el prólogo del informe: “Las guerras matan a personas, extinguen la biodiversidad y destruyen las infraestructuras que, de otro modo, podrían proporcionar salvaguardias frente a fenómenos meteorológicos extremos. La guerra es un acto de negacionismo climático”.

Este informe muestra que el clima se ha convertido trágicamente en la última víctima del fuego cruzado de la guerra. Se nos acaba el tiempo para abordar la crisis climática, pero los líderes políticos del mundo están más centrados en armarse hasta los dientes que en priorizar la acción climática. Los objetivos de gasto mínimo del 2% de la OTAN están añadiendo más leña al fuego de la crisis climática, desviando recursos muy necesarios y aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero. Necesitamos urgentemente reducir las tensiones y encontrar soluciones pacíficas a los conflictos si queremos defender nuestro planeta. No puede haber un país seguro en un planeta inseguro”, apunta el autor del informe, Nick Buxton del Transnational Institute.

“A los militares les gusta presentarse hoy como actores climáticos positivos, pero han sido el mayor usuario institucional de combustibles fósiles. No existen aviones de combate que no usen combustibles fósiles, ni tanques eléctricos, y no hay nada realista en el horizonte que pueda reducir significativamente la huella de carbono militar. No durante nuestra vida y ciertamente no para 2050. La cruda realidad que enfrentan los políticos es que para hacer más verde el ejército, necesitamos reducir significativamente el gasto militar y esto requerirá un nuevo enfoque de la seguridad, uno dirigido a construir diplomacia, paz y resiliencia climática en lugar de a la guerra”, añaden las también autoras de la publicación, Ho-Chih Lin y Deborah Burton de Tipping Point North South.

Finalmente, la coeditora del informe, Wendela de Vries de StopWapenhandel, apunta: “Los elevados presupuestos militares provocan más emisiones, lo que no hace que el mundo sea más seguro. El gran ganador es la industria armamentística, cuyos beneficios se están disparando. Mientras el planeta alcanza un punto de inflexión climático, es una locura que estemos invirtiendo en enriquecer aún más a los fabricantes de armas, en lugar de proteger a aquellos cuyas vidas están siendo devastadas por el colapso climático”.

El resumen ejecutivo y el informe completo en castellano pueden consultarse y descargarse aquí. El resumen ejecutivo también está disponible en catalán, inglés, francés y holandés; y el informe completo en inglés y catalán.

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