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Los monopolios causan un “racionamiento forzoso’ en la crisis de la COVID-19 mientras las tres grandes compañías productoras de vacunas se quedan al margen

Madrid, 5 de febrero. – El suministro de vacunas seguras y eficaces está siendo racionado forzosamente a nivel global debido a los monopolios y a la protección de los derechos de exclusividad que mantienen las compañías farmacéuticas, asegura hoy la alianza People’s Vaccine.

 

La alianza alerta de que los planes en 2021 de las tres principales compañías productoras de vacunas a nivel global— GlaxoSmithKline (GSK), Merck y Sanofi— incluyen producir vacunas para cubrir solamente a un 1,5 por ciento de la población mundial. Mientras tanto, otras muchas compañías con capacidad de producción no están fabricando las vacunas que ya se han demostrado exitosas.

 

Por otra parte, Pfizer/ BioNTech, Moderna y AstraZeneca, que ya tienen aprobadas sus vacunas, aseguran que podrán llegar con su producción a un tercio de la población mundial. Sin embargo, esta cifra es, en realidad, mucho menor porque los países ricos han comprado más dosis de las que necesitan. Mientras que AstraZeneca ha comprometido la mayoría de sus dosis a países en desarrollo, Pfizer/ BioNTech y Moderna han vendido casi todas sus vacunas a las naciones ricas. Asimismo, tampoco han compartido su tecnología de manera abierta, a pesar de haber recibido gran cantidad de financiación pública en forma de subsidios. Sus vacunas, además, tienen un precio prohibitivo para la mayor parte de países en desarrollo.

 

Ante esta situación de escasez de vacunas en todo el mundo y los movimientos recientes de la Union Europea para restringir su exportación, la alianza — que incluye a ONG sanitarias como EMERGENCY, Frontline AIDS y Oxfam— hace un llamamiento urgente a los gobiernos y a la industria farmacéutica para que se incremente la producción y se eliminen las barreras artificiales que la dificultan. Para que se pueda solucionar esta crisis global en el suministro deben adoptarse medidas como la suspensión de las normas de propiedad intelectual, permitir que se comparta la tecnología y terminar con el control monopolístico de las compañías para que todo el mundo, en todo el planeta, tenga acceso a la vacuna tan pronto como sea posible.

 

Esta semana, el director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom reconocía que la vacunación y el control de la enfermedad en el mundo serán posibles si se comparte la tecnología y se suspenden las normas de propiedad intelectual.

 

Anna Marriot, Health Policy Manager de Oxfam- GB recuerda: “El mundo está en una carrera hacia la inmunidad de rebaño para conseguir frenar esta pandemia, salvar millones de vidas y rescatar las economías. Es una carrera que tenemos que ganar antes de que aparezcan nuevas mutaciones que hagan que las vacunas queden obsoletas. Perseguir beneficios y monopolios nos lleva a perder la carrera.”

 

“La gente puede pensar que todas las grandes compañías farmacéuticas que pueden producir vacunas para la COVID-19 lo están haciendo, pero no es el caso. Necesitamos que todas y cada una de las empresas fabricantes de vacunas se pongan desde ya a trabajar. Es urgente que se termine con el secretismo de las compañías y se abra paso a compartir la tecnología, y que se produzca a gran escala por tantos productores como sea posible, incluyendo sobre todo a aquellos productores que se encuentran en países en desarrollo.”

 

“Negándose a compartir su tecnología y a ceder temporalmente su propiedad intelectual, las compañías como Pfizer/ BioNTech o Moderna están racionando de manera forzosa y artificial el suministro de las vacunas, buscando enormes beneficios financieros, y a pesar de que ambas han recibido mucha financiación pública.”

 

Las tres principales compañías farmacéuticas productoras de vacunas a nivel global por cuota de mercado son GlaxoSmithKline (GSK), Merck y Sanofi. Entre las tres, se han comprometido a producir solo 225 millones de vacunas este año. GSK anunciaba recientemente que trabajaría con Curevac para desarrollar una nueva vacuna dirigida a bloquear las nuevas variantes del coronavirus el próximo año y que ayudaría con la producción de 100 millones de dosis de la vacuna actual de Curevac que, de momento, sigue en fase clínica.

 

Por otra parte, Sanofi anunció la semana pasada un acuerdo con Pfizer/ BioNTech para producir 125 millones de dosis de su vacuna. Sin embargo, esto es una cantidad insignificante si tenemos en cuenta las dosis que serán necesarias en todo el mundo y queeste acuerdo, además, solo beneficiará a los países de la Unión Europea. Antes de conocer los contratiempos en el desarrollo de su vacuna, Sanofi y GSK ya habían cerrado acuerdos para producir casi 5 veces más de lo ofrecido por Pfizer o Curevac.

 

Por su parte, Merck, la segunda mayor compañía de vacunas del mundo, sí estaba preparada para producir cientos de millones de dosis de sus vacunas candidatas, pero la farmacéutica suspendió recientemente su programa de investigación de vacunas para la COVID-19 tras obtener malos resultados en sus ensayos.

 

GSK, Sanofi y Merck han recibido más de dos mil millones de dólares del Gobierno de los Estados Unidos como parte de su operación ‘Warp Speed’ para apoyar la producción de vacunas.

 

Mientras tanto, la compañía farmacéutica danesa Bavarian Nordic se ha ofrecido esta semana a producir 240 millones de dosis de vacunas en su fábrica, pero ninguna de las compañías cuyas vacunas han tenido éxito ha aceptado la oferta hasta ahora.

 

Más de 108 millones de persona han sido vacunas en todo el mundo, pero solo el 4% del total de estas vacunaciones se han realizado en países en desarrollo, y de ellas, la gran mayoría han sido en India. De los países más pobres del mundo, solo Guinea ha podido vacunar a 55 personas [1]. Los países ricos han comprado tres veces más vacunas de las que son necesarias para inmunizar a su población, dejando que los países en desarrollo compitan por sus excedentes. El análisis realizado por la alianza People’s Vaccine señala que, a menos que se tomen medidas, el limitado suministro de vacunas aprobadas dará lugar a que solo una de cada diez personas sea vacunada a finales de año en muchos países en desarrollo.Por otra parte, es posible que el potencial y la capacidad de los países en desarrollo en este ámbito se esté ignorando. En India, el Serum Institute ya está produciendo cientos de millones de vacunas para Astrazeneca y Novavax, así como desarrollando las suyas propias. Asimismo, existen al menos 20 productores más en el país. Las capacidades de muchos productores en todo el mundo, tanto en las naciones ricas como en los países en desarrollo, podrían estar aprovechándose y reforzándose para producir más vacunas seguras y efectivas. Los datos de UNICEF sugieren que tan solo el 43 por ciento de la producción global de vacunas para la COVID-19 está siendo utilizada para producir las vacunas aprobadas [2].

 

La alianza global People’s Vaccine pide al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y a los gobiernos de Reino Unido y los Estados miembros de la Unión Europea que utilicen los medios que estén a su alcance -y el hecho de que se hayan invertido grandes sumas de dinero pública- para obligar a Pfizer/ BioNTech, Oxford/ Astrazeneca, Moderna y a todas las compañías que estén detrás de las vacunas aprobadas en el futuro a que compartan abiertamente su tecnología, suspendan sus patentes y permitan la entrada de otros productores. El presidente Biden podría invocar el Defense Production Act (Ley Federal de Producción para la Defensa) para maximizar la producción de vacunas en los próximos meses.

 

Lois Chingandu, director de Frontline AIDS, recuerda: “Alrededor de 100 mil millones de dólares procedentes del bolsillo de los contribuyentes se han dedicado a la financiación de las tres vacunas más exitosas. Mientras tanto, las compañías se han asegurado un retorno económico de unos 30 mil millones de dólares este año.”

 

La gran inversión de los Estados en el desarrollo de estas vacunas debería convertirlas en bienes públicos que beneficien a toda la humanidad y nopueden ser una propiedad privada pensada para beneficiar a los accionistas. Todos los líderes mundiales deben reaccionar de manera urgente e imponerse frente al sistema de patentes, los monopolios y la opacidad para conseguir una vacuna universal, una vacuna para la gente”, añade.

 

Moderna y Pfizer/ BioNTech utilizan una tecnología de ARNm similar, que sería más fácil de producir en masa que en el caso de otras vacunas. Sin embargo, por el momento ninguna se ha comprometido a compartir su tecnología, dejando a muchos productores potenciales al margen.

 

La alianza hace también un llamamiento urgente al gobierno de Estados Unidos y a otros, como el de Alemania, para que inviertan en nuevos centros de producción pública, especialmente en países en desarrollo, para conseguir una producción masiva de las vacunas seguras y eficaces y cimentar las bases de una nueva infraestructura pública que, de manera estratégica y con recursos, pueda responder mejor a futuras pandemias.

 

Heidi Chow, Senior Campaigns and Policy Manager de Global Justice Now, insiste: “El bussiness as usual (hacer las cosas como siempre) no es suficiente en una pandemia. En tiempos de guerra, los principales fabricantes han sido a menudo capaces de dejar de lado la competitividad y ponerse a trabajar juntos por una causa común. Los gobiernos deben insistir en la necesidad de que este mismo espíritu se aplique también ahora, cuando está en juego la vida de tanta gente en todo el mundo”.

Para más información o entrevistas:

Sarah Dransfield, oficina de prensa de Oxfam- UK.

+ 44 (0)7884 114825

sdransfield@oxfam.org.uk o media@peoplesvaccine.org

 

 

Notas a los editores:

 

La Alianza People’s Vaccine es una coalición de organizaciones y activistas a nivel nacional e internacional unidos con el objetivo común de conseguir una “vacuna para la gente”.

 

Esta llamada está respaldada por antiguos y actuales líderes mundiales, expertos en salud, líderes religiosos y economistas. Para más información: https://peoplesvaccine.org

 

El dato del número de muertes a nivel global por COVID-19 ha sido extraída de: https://ourworldindata.org/grapher/daily-covid-deaths-region?time=2020-01-23..latest

 

Debido a la opacidad de las compañías, no queda claro cuál es la capacidad real de producción que hay a nivel global, pero podría aumentarse significativamente si todas las compañías se pusieran de acuerdo y aunaran sus esfuerzos de fabricación, incluyendo empresas fabricantes de los países en desarrollo. La evidencia muestra que es urgente actuar ahora. El anuncio de Sanofi de que podrá tener listas las vacunas de Pfizer/ BioNTech en julio de este año demuestra que es posible transferir la tecnología y escalar la producción en cuestión de meses. La firma alemana BioNTech tan solo necesitó 4 meses para adaptar una de sus plantas para la producción de vacunas para la COVID-19. También sabemos que no es necesario un alto nivel de experiencia previa en vacunas para fabricar las de ARNm, lo que significa que la red puede extenderse mucho más y que se puede encontrar capacidad adicional si se comparte la propiedad intelectual y la tecnología.

 

El dato del 1,5 por ciento está basado en los compromisos de GSK y Sanofi de producir 100 millones y 125 millones de dosis, respectivamente, lo que suma un total de 225 millones de dosis que cubrirían a 112 millones de personas, es decir, un 1,5 por ciento de la población mundial.

 

[1] A fecha de 4 de febrero de 2021, Bloomberg reportaba un total de 108 millones de dosis administradas en 67 países. Solo un 4,4 por ciento de las vacunaciones habían ocurrido en países en desarrollo. De estas, 3,8 millones habían sido administradas en India. En los países más pobres, solo se habían recibido 55 de ellas en un solo país, Guinea. https://www.bloomberg.com/graphics/covid-vaccine-tracker-global-distribution/

 

[2] Datos extraidos del UNICEf vaccine dashboard https://www.unicef.org/supply/covid-19-vaccine-market-dashboard el 4 de febrero. Se comparó capacidad de producción proyectada para todas las vacunas COVID-19 candidatas con la capacidad de producción de las vacunas ya aprobadas.

 

Según diversas publicaciones, la firma danesa Bavarian Nordic ha ofrecido una de sus nuevas plantas para producir 240 millones de dosis de vacunas para COVID-19 al año. https://www.thelocal.dk/20210202/danish-company-offers-to-help-with-covid-19-vaccine-production

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