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¡¡NI UN MINUTO MÁS!!

Comunicado de Attac España

Declaración de Attac España sobre el genocidio que comete el estado de Israel en Gaza

Enero 2014

LO INSOPORTABLE
Ver en directo la masacre duele a quienes no sucumben a la banalización con lo
cotidiano o el ocultamiento parcial impuesto a la realidad. Ponerse en el lugar de las
personas que sufren es el mejor antídoto contra la degradación del sentimiento de
humanidad. Ese sentimiento debería ser ya suficiente para exigir, sí, exigir, el final de
este horror. Cien ojos por ojo y cien dientes por diente en una venganza que resulta
útil al objetivo de un genocidio y limpieza étnica, que son palabras que se ajustan con
claridad a lo que allí viene sucediendo desde hace mucho tiempo.
Gaza era ya un campo de concentración con nuestro silencio antes de los atentados
del 7 de octubre. Y ahora, sólo palabras y tímidas sugerencias de PAUSAS
“humanitarias” en los asesinatos. Mientras, miles pueden seguir muriendo de
enfermedades, lo que no son siquiera “daños colaterales” de un bombardeo. Vemos
un pueblo desesperado, abandonado y descreído de una legalidad internacional que
tampoco les respetó cuando ejercieron la acción pacífica. Crecerá el terrorismo, incluso el terrorismo suicida, que también matará víctimas inocentes.


LO QUE MAL EMPIEZA…
Este conflicto no empieza el 7 de octubre, como algunos pretenden reducir.
Desagraviar a un pueblo definido por una religión, que sufrió el holocausto, no llevó a
vacunarse y anatematizar cualquier otra discriminación antijudía en el planeta, sino a
usar su ilusión de “tierra prometida” para instalarlo en un territorio habitado, con la
consiguiente discriminación de quienes son expulsados de él. Y seguimos en el mismo
camino, en Gaza o en Cisjordania. Incluso hay otras ambiciones territoriales que
reivindican los grupos más ultras, hoy en el poder en Israel.


EL INTERÉS DETRÁS DE TODO
En realidad, se quería articular una cabeza de puente colonial con la que “occidente”
busca garantizar su influencia en un entorno geográfico que goza de materias tan
importantes como el petróleo. Se le autoriza a incumplir todas las resoluciones de una
ONU. Se acepta la impunidad de su constante expansión territorial, con matanzas
ocurridas sin ser respuesta al terrorismo de Hamás, sobre el que ya dijo Benjamín
Netayahu: “El que quiera bloquear la creación de un estado palestino debe apoyar el
crecimiento de Hamás y transferirle dinero. Es parte de nuestra estrategia: aislar a los
palestinos de Gaza de los de Cisjordania”. No es esto una crítica al pueblo judío, o a
una religión, sino a unos gobernantes al servicio de potencias con intereses no
confesados.
Esas repetidas tensiones bélicas tienen sus consecuencias económicas. No perjudican a
los Estados Unidos, sino a la cercana Europa que, cobardemente, reniega de sus
principios e incluso de sus intereses reales, que sufren en cada agitación del polvorín.
Hoy se pone a Irán (con petróleo) en el punto de mira. Todo ello sin olvidar el
descubrimiento de bolsas de gas en las costas gazatíes o los incrementos de beneficios
de las empresas armamentísticas.

EL GENOCIDIO PALESTINO COMO SÍNTOMA Y PREMONICIÓN
Ha habido otras tragedias, genocidios y limpiezas étnicas, pero en este mundo
globalizado y algo más informado, asistimos a una demostración de poder que
pretende disciplinar países y nuestras mentes. Pero el mundo ya no es nuestro
ombligo. No se entiende la necesidad de compartir la hegemonía con potencias
económicas emergentes y se acude a compensarla con el uso militar impúdico. Para
ello sobran la ONU, las leyes, la excusa de “la democracia”. Todo ello en perfecta
coherencia con el crecimiento de las tendencias neofascistas. Pagaremos las
consecuencias.
No es momento de tibiezas. Denunciamos las lágrimas de cocodrilo de nuestros
gobernantes exhibiendo un impúdico doble rasero. Para no ser COMPLICES se
necesitan hechos, empezando por apoyar la solicitud sudafricana de enjuiciar a Israel y
sus dirigentes ante la Corte Penal Internacional y siguiendo por sanciones económicas
y políticas, a las que tan habituados estamos cuando conviene.