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Jaume Saura: “Hay que conseguir explicar que con una Renta Básica Universal muchos, muchísimos, ganarían”

Sarah Babiker. Publicado en El Salto el 16-09-23

“Los Fundamentos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Emergentes y el surgimiento del derecho a la renta básica universal”, así se llama la ponencia con la que el doctor en Derecho, Jaume Saura Estapà, dará comienzo a unas jornadas que, el próximo 20 de septiembre en  Barcelona, contarán con la presencia de personas expertas en derechos humanos, como la directora del Instituto de Derechos Humanos de Catalunya, Montserrat Tafaya, o el profesor de Filosofía del Derecho, Jose Luis Rey, y autoras que vienen pensando en la renta básica o el trabajo, como la antropóloga Julie Wark, y el economista Julen Bollain.

El encuentro, organizado por la Oficina del Plan Piloto para implementar la Renta Básica en Catalunya, junto al Departamento de Igualdad y Feminismos, se centrará en el enfoque de la renta básica universal como uno de los derechos emergentes, proclamados en Monterrey en 2007, y que persiguen ampliar y actualizar el concepto de derechos. Saura Estapà, actual Adjunto General al Síndic de Greuges de Catalunya, participó de la Declaración de Monterrey y ha publicado diversos artículos que profundizan en estos derechos.

¿Qué entendemos por derechos emergentes? ¿qué aporta considerar a la renta básica universal entre estos derechos?
Derechos emergentes son aquellos que aún no están reconocidos de forma positiva por el ordenamiento jurídico, pero que tienen características propias de los derechos humanos. Entendemos que el de los Derechos Humanos es un concepto evolutivo y dinámico. Esto implica que la renta básica no sea solamente una concesión del poder público, sino que sea considerado como un derecho de las personas como ciudadanos y ciudadanas de un país, pues le dota de un plus de legitimidad y de seguridad jurídica.

En este contexto en el que parece que los derechos humanos en teoría consolidados están también en disputa, ¿qué potencia hay en reivindicar derechos que todavía ni siquiera están reconocidos en el imaginario común?
Es una pregunta muy legítima y que seguro que me harán también durante la jornada. Yo creo que la respuesta es que sí tenemos que esperar a que los derechos ya reconocidos estén perfectamente cumplidos y respetados en todos los rincones del mundo, pues no vamos a avanzar. La noción de derechos humanos está vinculada a las necesidades humanas y sociales, a partir de otros valores como la universalidad, la igualdad etc, y a medida que esas necesidades evolucionan hay que seguir exigiendo derechos nuevos, que no privilegios. Y evidentemente, sin menoscabo de seguir exigiendo y reivindicando el pleno cumplimiento de todos aquellos derechos que, como mínimo sobre el papel están plenamente reconocidos, pero que en la práctica también se incumplen. Son dos batallas, si me permites, que no han de ser incompatibles y que hay que lucharlas con el mismo grado de intensidad.

¿Y no podríamos enmarcar la renta básica universal entre los derechos ya existentes?
No aparece como tal. En la declaración de derechos humanos emergentes está el derecho a la llamada democracia igualitaria. Aquí se intentó escapar de la lógica de las generaciones de derechos. Las generaciones responden a una terminología que se utilizó en su momento y que tenía un sentido pedagógico, que creo que tiene valor, pero que también ha tenido como efecto indeseado, en el imaginario, que podía confundirse con cierta idea de derechos de primera categoría, segunda categoría y tercera categoría. Queríamos huir de esa clasificación que parecía que daba mayor importancia a unos derechos sobre otros, buscar elementos comunes distintos, y en este caso la igualdad. Dentro de la igualdad hay derechos sociales, hay derecho a la integridad personal, a la seguridad vital, a la salud, pero también ese nuevo derecho, este derecho emergente del derecho a la renta básica, al ingreso ciudadano universal.

Pero lo importante no es que encaje en una tipología de derechos u otra, aquí lo importante es que esta reivindicación en términos de derechos que hacemos de la renta básica se positivice en una norma. Que sea una norma con un calado de derechos, por tanto con una ultra protección jurídica donde no sea modificable de una legislatura a otra. En términos de derecho constitucional, los derechos fundamentales suelen estar recogidos en las constituciones, en el caso de Catalunya en El Estatuto, es decir, en normas de rango elevado precisamente para darles continuidad y estabilidad, y ese es el objetivo que tienen los derechos humanos emergentes, y este en concreto.

¿En término de derechos, qué aporta a la renta básica que no aportarían los subsidios u otros mecanismos de protección social?
Aporta la universalidad, los subsidios son primero “para pobres” y pongo entre comillas, para gente con vulnerabilidad, y acaban estigmatizando y señalando a unas personas por sus deficiencias desde una perspectiva de la sociedad pudiente: a los que tienen esas deficiencias les ayudamos con condiciones a veces draconianas, con una burocracia que a menudo las hacen imposible de obtener en la práctica: Solo hay que ver el ingreso mínimo vital, la renta garantizada aquí en Catalunya, etc, etc.

En cambio la renta básica universal se aplica a toda la ciudadanía, desde el más rico al más pobre, por el hecho de ser ciudadano —que no quiere decir ser nacional, sino que se reside habitualmente en un sitio— y tienen una condición de derecho que es incondicional, no sometido a supuestos de pobreza relativa. El elemento de justicia se aplica por el hecho de que tiene que estar sufragada por un impuesto de la renta, impuesto que evidentemente va a repercutir mucho más en las personas que más tienen y mucho menos o nada en que las que no tienen. Pero la renta como tal es incondicional y universal, cosa que no son los subsidios.

¿Qué procesos sociales, políticos, culturales piensas que son necesarios para empujar esos derechos emergentes que todavía no existen?
Los derechos emergentes suponen una categoría o doctrina que impulsamos hace unos años en el mundo académico y de las entidades de derechos humanos, y es verdad que son muy heterogéneos. Entonces, cada uno de ellos tiene lógicas un poco distintas, impulsos distintos e incluso grupos de interés distintos. Algunos de los derechos que hace 15 años proclamábamos en esta declaración ya empiezan a ser una realidad. Hay todo un capítulo sobre derechos sexuales y reproductivos, o autodeterminación de género, que como mínimo en España empieza a ser una realidad. Otro es el derecho a la muerte digna, se reclamaba aquí y ahora tenemos legislación que va en esta línea.

Por tanto, distintos colectivos, distintos grupos de interés, han promovido estos cambios con más éxito en unos casos, con un éxito relativo en otros y en otros casos, pues aún ese camino sigue muy verde. Por ejemplo el derecho a la movilidad universal, en el sentido de que no haya cuotas y no haya límites a las personas, que puedan migrar por motivos de trabajo, de necesidad, de refugio, o porque les dé la gana de un sitio a otro. Esto evidentemente en ningún país del mundo es una realidad.

Es decir, ¿qué tiene que cambiar? pues depende, porque, como te decía, son derechos muy heterogéneos. Como elemento común, necesitamos que haya una sociedad menos individualista, menos egocéntrica y más solidaria que no piense solamente en su situación, de privilegio o no privilegio, que piense un poco más en las necesidades colectivas. Todo eso ayudaría a promover estos derechos en general.

Dado que la renta básica es un derecho que necesitaría de un gran ejercicio de redistribución material, ¿crees que se puede alcanzar sin conflicto social o de clase?
El conflicto existiría seguro. Ya existe cuando una comunidad autónoma decide suprimir el impuesto de sucesiones. Siempre hay gente que pierde y gente que gana. Hay que conseguir explicar que con esta reforma muchos, muchísimos, ganarían, algunos tendrían un efecto neutro, y unos pocos perderían, en realidad tampoco tanto respecto a lo que tienen, no es un expolio de las grandes riquezas.

Pero creo que también hay que escapar un poco de cierta explicación que ha habido sobre los derechos humanos, en relación también a lo que te decía antes de las generaciones, de que los derechos son gratis, que la libertad de expresión o la prevención de la tortura, son derechos abstencionistas, y el Estado lo único que tiene que hacer es respetar que el individuo haga lo que quiera, o que el Estado no torture. Eso es mentira. Todos los derechos son costosos, el derecho al sufragio, es mucho más caro que la dictadura. Hacer elecciones cada cuatro años, más en un estado plurinacional como el nuestro, es costoso. Incluso los derechos que parecen más abstencionistas requieren un sistema judicial para garantizarlos, requieren acciones de promoción. Y por descontado, el derecho a la salud, el derecho al trabajo, el derecho a la educación son derechos que tienen un coste económico, que no es un gasto, que es una inversión.

Y esto iría en esta línea, los derechos sociales y económicos efectivamente implican un gasto activo por parte de los Presupuestos Generales del Estado y otros gastos también, pero quizás no son tan visibles. Tenemos que poner en la balanza, qué tiene más valor, el derecho a una vida digna de toda la sociedad, o un concepto de derecho de propiedad muy anticuado, muy de derecho romano, que sigue intocable y que no tiene límites, cuando la propia Constitución incide en el valor social de la propiedad. Es decir, da un margen de interpretación.

Yo creo que sí, que habrá conflicto, mucha gente no lo entenderá. Precisamente hay mucha gente, digamos, proclive a los derechos humanos, que precisamente este de la renta universal no lo ve con buenos ojos, no acaba de entender que la señora Botín reciba esa renta igual que ciudadanos sin recursos. Por eso hay que saber explicar que esas personas hiper ricas, si se hace bien —no quiero entrar en cuestiones técnicas, hay otros especialistas que los explicarán mejor— esos 800 € al mes que recibirá extra la señora Botín le implicarán muchísimos más que tendrá que pagar en otros conceptos como impuestos para poder sufragar la renta básica universal de muchísimas personas.

¿Qué iniciativas institucionales podrían acercarnos a la concreción de una renta básica universal?
Personalmente, me parece bien cualquier política pública que tenga por objetivo analizar la viabilidad de una renta básica universal. Creo que es importante experimentar con un plan piloto, y poder estudiar esa posibilidad. Ha habido muchos estudios del sector privado o de la universidad y que un gobierno, que al final sería quien tendría que implementarlo, lo estudie y lo haga con un proyecto piloto, me parece, y es mi opinión personal, bastante responsable.