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La revolución de los sanitarios contra los males endémicos del sector: precariedad y temporalidad

Miembros del personal sanitario del Hospital Gregorio Marañón durante una concentración en el exterior del hospital en Madrid. ©EFE/Emilio Naranjo

Artículo publicado originalmente en Público

BEATRIZ ASUAR

 @beaasuargallego

Esta revolución empezó en los cafés y en el poco tiempo de descanso que tenían los sanitarios en el pico de la pandemia. Estaban agotados. Tuvieron que enfrentarse a una carga de trabajo desconocida. A un virus que llevó al sistema a rozar el colapso. Los sanitarios trabajaban sin descanso, pero también sin recursos: no había material de protección ni profesionales suficientes. La Comunidad de Madrid fue la más afectada. Llegaron trabajadores de otras comunidades autónomas aceptando contratos precarios, de apenas un mes en algunos casos, sólo para poder ayudar en esta emergencia. 

Pero el cansancio y el agotamiento, aunque llegó a sus extremos en el pico de la pandemia, no son nuevos. Estos trabajadores que cuidan de nuestra salud, que salvan vidas, forman un sector que tiene una temporalidad excesivamente alta. La temporalidad en la sanidad y los servicios sociales sigue creciendo. Según el último informe de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2019 hasta 134.400 profesionales del sector firmaron un contrato laboral con duración inferior a un año. Un el 25 % de los 518.400 que se contrataron. Los profesionales encadenan así unos contratos con otros. La situación más grave llegó con la crisis económica. Perdieron derechos laborales que aún no han recuperado.

“Desde el plan de austeridad de Rajoy nadie nos ha devuelto nada. No puede haber un sector esencial, como es el de la sanidad, con tanto personal eventual. Esta es la base de nuestra demanda porque creemos que con un sector sanitario fijo vamos a poder tener más fuerza. Pero también es fundamental que volvamos a las 35 horas (ahora son 37,5), la carrera profesional que no la cobramos y la reclasificación salarial “, explica Pilar Grande, enfermera del hospital Gregorio Marañón y una de las portavoces de Sanitarios Necesarios.

Desde esta plataforma han organizado cada lunes de la desescalada concentraciones en los centros de salud a las 20 horas, el momento de los aplausos de los balcones por la Sanidad Pública. Este lunes 29 la han convocado en Sol. Llaman a la ciudadanía a manifestarse. “Esta lucha se germinó en los cafés del peor momento de la pandemia. Cada día crecía nuestra indignación y formamos esta plataforma en la Comunidad de Madrid porque aquí está el principal problema, aunque se van uniendo sanitarios de Castilla-La Mancha. Tenemos mucha ilusión puesta en la manifestación de este lunes”, comenta a Público la sanitaria.

La sanidad pública en la Comunidad de Madrid lleva años sufriendo un progresivo demantelamiento. Pese a la apertura de 7 nuevos hospitales en los años 2007-2008, la plantilla de trabajadores del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) se ha reducido de 76.359 trabajadores en el año 2008 a 74.095 en el año 2019. En 2008 había 14.975 camas, en 2018 había 623 camas menos, de las cuales solo se encuentran en funcionamiento 12.246.

Pero esta indignación creció tanto en los hospitales como en los centros de salud. Cristina Carvajal terminó enfermería en 2011. Desde entonces está encadenando contratos temporales. Ahora lleva más de un año trabajando en el centro de salud de Ensanche de Vallecas, pero es consciente de que terminará. Como el resto de sus compañeros, no ha descansado desde que comenzó la pandemia. “Es primordial que se garanticen los puestos de los profesionales que nos han ayudado durante la pandemia. Hemos trabajado con mucha presión y esto nos ha agotado. Se dijo que se iban a hacer los contratos hasta fin de año, pero no ha sido así“, lamenta. 

Frente a los anuncios del Gobierno de la Comunidad de Madrid, la realidad de los centros sanitarios es que no llegan los refuerzos prometidos. Los trabajadores siguen teniendo una carga importante de trabajo, sobre todo en Atención Primaria. Tienen que atender a todos los pacientes que no han acudido a los centros durante la pandemia y realizar visitas domiciliarias para atender a los más vulnerables. Sobre todo, a los mayores y a los enfermos crónicos. Mientras se encargan de una parte del estudio de contactos. Un trabajo coordinado con los servicios de Salud Pública, que apenas han tenido refuerzo pese al enorme incremento de trabajo.

Todo esto lo hacen sin descansar. Carvajal señala que ni han llegado refuerzos a su centro de salud (durante la pandemia contaron con enfermeras escolares, pero ya no continúan) y que no han podido cogerse ni un día. “Estamos agotados y ni tenemos suplentes”, insiste.  

Movilizaciones contra las privatizaciones y huelga de los MIR

Sanitarios Necesarios no es el único grupo que se ha movilizado durante la desescalada en el sector sanitario. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no ha esperado ni a que pase la emergencia para empezar a anunciar privatizaciones. La última, que ha levantado una marea de protestas, ha sido la del servicio de limpiezas del Gregorio Marañón. Este lunes 29 y martes 30 de junio los trabajadores van a huelga.

En julio también se prevé que vayan a huelga los Médicos Internos Residentes (MIR) de la Comunidad de Madrid, que son unos 5.000 en total. Han convocado huelga indefinida a partir del próximo 13 de julio. Han estado en primera fila durante la pandemia y ahora aseguran que se sienten abandonados. Llevan tres años esperando un convenio que no llega y denuncian que la Consejería de Sanidad no intenta poner una solución.

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